Premios Nobel – para Mentes nobles
La tradición noble continua
Robert Koch, Premio Nobel en Medicina, 1905.
Koch es considerado el fundador de la bacteriología moderna. En los años 1880 el medico rural descubrió los bacilos causantes de tuberculosis y cólera. Escribió en una carta a Carl Zeiss: “Buena parte de mi éxito lo debo a sus excelentes microscopios.”
En 1904 recibió el objetivo Zeiss número 10000, un objetivo de inmersión homogénea, como regalo.

Richard Zsigmondy, Premio Nobel en Química, 1925.
Como professor en Göttingen, Zsigmondy conduce investigaciones en química de coloides. Inventó el Ultramicroscopio en 1903 y dos tipos de filtros de membrana en 1918 y 1922. Ultramicroscopía según Siedentopf y Zsigmondy hace visible partículas submicroscópicas cuya extensión lineal está por debajo del límite de resolución del microscopio.

Frits Zernike, Premio Nobel Prize en Física, 1953.
El físico holandés, al experimentar con retículas reflejantes en el año de 1930 descubre que puede observar la posición de fase de cada rayo y busca utilizar este efecto en microscopía. Junto a Zeiss desarrolla el primer microscopio de contraste de fases, cuyo prototipo está listo en 1936 y permite la observación de células vivas sin tinción dañina.

Manfred Eigen, Premio Nobel Prize en Qímica, 1967.
El biólogo molecular y director del Instituto Max Planck en Goettingen desarrolló un método para mantener el rastro de procesos químicos y bioquímicos. En un esfuerzo conjunto, Eigen, su colega sueco Rudolf Riegler y Carl Zeiss llegan a crear exitosamente el ConfoCor en 1993, el primer espectrómetro de correlación de fluorescencia comercial.

Erwin Neher, Premio Nobel en Medicina, 1991
Junto al profesor Sakman descubre el mecanismo fundamental de comunicación entre células. Sus estudios incluyen pruebas electro-fisiológicas de canales de ionos por el método de Patch Clamp.

Bert Sakman, Premio Nobel en Medicina, 1991
Como referencia visual requerían los dos científicos imágenes de contraste excepcional y alta resolución óptica. Estas fueron adquiridas exclusivamente con microscopios Zeiss especialmente diseñados para esta aplicación.

Fronteras están desapareciendo, límites se extienden y se exceden. Nuevas dimensiones, que hace unos años se consideraron ciencia ficción, se abren. El potencial de lo que técnicamente es posible en microscopía está lejos de ser exhausto.
Telemicroscopía alrededor del mundo. Comunicación digital a la velocidad de luz. Series de imágenes de alta resolución, alto contraste, en tiempo real, tridimensionales...
Todo esto y más está al alcance.

Carl Zeiss, como siempre anticipa el futuro.

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